Por: Ana Carola Velasco
Biografía:
Nació un 30 de abril de 1651 en Reims-Francia y falleció el 7 de abril de 1719 en Ruan – Francia .
Era el primogénito, Juan Bautista de La Salle nació en Reims, recibió la tonsura a la edad de 11 años y fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims, cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia.
Terminados sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678, dos años más tarde, obtuvo el título de doctor en teología, en ese período de su vida, intentó comprometerse con un grupo de jóvenes rudos y poco instruidos, a fin de fundar escuelas para niños pobres.
En aquella época, sólo algunas personas vivían con lujo, había ciertas personas ricas y poderosas pero muchos más pobres, la gran mayoría vivía en condiciones de extrema pobreza: los campesinos en las aldeas y los trabajadores miserables en las ciudades, sólo un número reducido podía enviar a sus hijos a la escuela.
La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro. Conmovido por la situación de estos pobres que parecían «tan alejados de la salvación» en una u otra situación, tomó la decisión de poner todos sus talentos al servicio de esos niños, «a menudo abandonados a sí mismos y sin educación».
Para ser más eficaz, abandonó su hogar en Reims y se fue a vivir con los maestros, renunció a su canonjía y su fortuna y a continuación, organizó la comunidad que hoy llamamos Hermanos de las Escuelas Cristianas. Juan Bautista de La Salle fue el primero que organizó centros de formación de maestros, escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas técnicas, escuelas secundarias de idiomas modernos, artes y ciencias. Su obra se extendió rápidamente en Francia, y después de su muerte, por todo el mundo. En 1900, Juan Bautista de La Salle fue declarado santo. En 1950, a causa de su vida y sus escritos inspirados, recibió el título de santo patrono de los que trabajan en el ámbito de la educación. Hoy las escuelas lasallistas existen en 80 países del mundo.
Principales aportes a la educación:
A finales del siglo XVII, en la Francia pre-revolucionaria, un hombre llamado Juan Bautista de La Salle se dedicó en cuerpo y alma a la educación humana y cristiana de niños pobres y de maestros que pudieran formarles. Él y sus “hermanos” inventaron una escuela distinta a las que existían.
Su aporte al ámbito educativo ha sido enorme y pasa por algunas ideas tan innovadoras en su momento como habituales en la actualidad:
- Agrupar a los alumnos por edades (la lección ya no se impartía individualmente, sino por secciones)
- Enseñarles en su lengua (en lugar de en latín, como se hacía en la educación privada del momento)
- Establecer un horario fijo para las lecciones (algo inédito hasta entonces)
- Intentar implicar a los padres en la educación de sus hijos (algo no tan habitual entre las familias más humildes)
- Establecer un manual pedagógico para los maestros, animándoles a tratar con cariño y respeto a los niños
- Innovar en estructuras educativas: fundó la primera Escuela Normal para formar profesores, creó escuelas técnicas y correccionales para jóvenes con problemas con la Justicia, es precursor de la escuela secundaria.
- Ofrecer educación gratuita a pobres en un lugar donde sólo los más ricos podían recibir educación y acompañarles a través de evaluaciones
- La experiencia, apoyada en la doctrina constante de los santos, y los ejemplos que nos han dado, prueba suficientemente que para hacer que se perfeccionen aquellos a quienes se dirige, hay que proceder con ellos de manera suave y firme a la vez; sin embargo, muchos se ven obligados a confesar, o al menos lo demuestran suficientemente por el modo de comportarse con aquellos de que están encargados, que no hallan fácilmente, en la práctica, el modo de unir ambas cosas.
- Es muy conveniente no imponer ningún castigo sin considerar previamente que pueda ser útil y provechoso; y así, resulta pernicioso imponer alguno sin mirar antes si ese castigo será útil, tanto al alumno a quien se quiere imponer, como a los demás, que van a presenciarlo.
- Las 12 virtudes del buen maestro: Gravedad, silencio, humildad, prudencia, sabiduría, paciencia, mesura, mansedumbre, celo, vigilancia, piedad y generosidad.
- En las escuelas habrá varios encargados de realizar varias y diferentes funciones que los maestros no pueden o no deben hacer ellos mismos.
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